Apuntes biográficos

 

Mi segunda visita a Bosnia, ese país que siento como mío, fue en 2002, con ocasión de la publicación del libro Zivjelo Sarajevo. La ciutat en la nostra memòria, editado por el Ayuntamiento de Barcelona al cumplirse el décimo aniversario de la guerra étnica de Bosnia. En aquel viaje a Sarajevo, con una salida a Mostar, pude ver detenidamente la capital Bosnia y comprender mejor la situación del cerco y la naturaleza de aquella barbarie. Allí conocí de cerca el coraje y la dignidad de los ciudadanos bosnios. De entre las muchas personas interesantes, no quiero dejar de mencionar en primer lugar a mi amigo Dragan Becirovic, traductor y profesor de lengua y literatura española, en el departamento de filología latina de la universidad de Sarajevo, cuyo decano es otra persona a la que tengo en gran respeto y estima: Mohamed Nezirovic, que fue embajador de Bosnia en España durante varios años. Otra persona que debo citar es el general Jovan Divjak, serbio de origen pero leal al ideal de ciudadanía contra la que se hizo aquella guerra e implicado al máximo en esta causa como jefe de la defensa de Sarajevo durante la guerra. En la capital bosnia tuve el enorme honor de recorrer la ciudad con él.

     

El grueso de mi actividad intelectual está relacionada con el mundo del tren, pero al margen de esta pasión, la obra de la que más orgulloso y satisfecho me siento es la que trata sobre Bosnia. El libro indaga en la ruptura de la antigua Yugoslavia y las razones de que esa ruptura degenerara en Bosnia en una guerra particularmente cruel y en una verdadera masacre. Está editado por una activa editorial alicantina: Edicions de Ponent. Está presentado por José Mª Mendiluce, epilogado por Juan Goytisolo y cuenta con fotografías del gran periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez. También me han ayudado u orientado de una u otra forma personas como Carlos Taibo, Ricardo Angoso, Mohamed Nezirovic, Guillermo Altares, Ricard Pérez Casado, Hermann Tertsch  y Javier Valenzuela, entre otras.

La valoración del libro debe hacerla, por supuesto, el lector, pero puedo asegurar que es honrado e imparcial en la investigación y, después de esto, deja de ser imparcial para ser comprometido con las víctimas, ahora en Bosnia y mañana en nuestro país o en cualquier otro, sean del color que sean y sean quienes sean los causantes de tanto dolor.

Mucho más allá de estereotipos e ideas procedentes de los tiempos del muro de Berlín, aquella llamada guerra enfrentaba dos modelos de sociedad: el de la pureza étnica y el de idea de ciudadanía, es decir no era ni es sólo cosa de ellos sino de nosotros. Es precisa la memoria para las víctimas y la justicia para los verdugos y sus víctimas como condiciones necesarias para la paz y la libertad.

En otras partes de la web se encuentran la presentación, epílogo, índice, criticas, presentaciones, enlaces y otras informaciones útiles para las personas interesadas en la materia.

 Después de este paréntesis bosniaco, me gustaría poner el acento en mi otra pasión intelectual: la que siento por el mundo del tren, más allá de mi vinculación profesional. En mi caso el azar y las circunstancias se combinaron de manera muy llamativa y probablemente ayudaron a que el ferrocarril sea una parte tan importante en mi vida.

Quien lea esto lo entenderá mejor si digo que por azar ferroviario nací en Canfranc; mejor dicho, dentro de la Estación Internacional de Canfranc.

 Ya en mis años universitarios hice mis primeros trabajos sobre el papel del ferrocarril en el mundo contemporáneo. En 1999 concluí un trabajo extenso sobre un pequeño ferrocarril de vía estrecha de la provincia de Zaragoza. Aquel año mi trabajo El ferrocarril de Cortes a Borja. Ilusión, realidad y progreso, fue elegido ganador de la XXI edición del concurso de investigación convocado por el Centro de Estudios Borjanos, de la Diputación Provincial de Zaragoza. Ese fue mi primer libro. Por cierto, estoy trabajando en una segunda edición de este libro, corregida, aumentada y mejorada.

Esa publicación coincidió en el tiempo con mi llegada al Museo del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú, donde tuve el privilegio de poder trabajar en algo que me encantaba. Allí era Coordinador de Investigación y Documentación, algo que suena tan bien como era en realidad; una ocupación soñada para mí  y, desde la distancia, un lugar inolvidable.

En ”mi” museo, entre otros trabajos en general satisfactorios, quiero señalar tres particularmente gratos: uno, la elaboración de los textos que sobre el material rodante y otros elementos singulares del museo se expone a los visitantes, el segundo, como coautor del Cuaderno didáctico del Museo del Ferrocarril de Vilanova, editado en 2002 por el Museo de Ciencia y Técnica de Catalunya -éste fue mi tercer libro- y, finalmente la organización de la biblioteca ferroviaria del museo.

Además de esta creciente actividad intelectual, en Vilanova nació mi hija Irene en aquel inolvidable 1999. Desde entonces hice muchas cosas interesantes: colaboré en las páginas que sobre ferrocarril editó la Enciclopedia Catalana, participé en la elaboración de los proyectos para los museos ferroviarias de Valencia y Zaragoza y desde entonces comencé a colaborar en varias publicaciones ferroviarias: Carril, Vía Libre, Paso a nivel, Líneas del tren, Hobbytren, Trenmanía, TecniRail, la revista de la Asociación Europea de Ferroviarios, entre otros medios.

A finales del año 2002, como he señalado antes pude de forma inesperada volver a Zaragoza gracias a una convocatoria pública del GIF. Ahora, desde 2006 trabajo para la reciente y pujante Dirección de Innovación Tecnológica del Adif, como técnico de transferencia y comunicación, trabajo que me resulta particularmente satisfactorio, tanto por el trabajo desempeñado como por el ambiente profesional en que me desenvuelvo, más aún al compararlo con los anteriores trabajos relacionados con la nueva estación de Zaragoza, en los que abundaron más de la cuenta las dificultades y los problemas.

Me siento afortunado y contento por haber podido mantener mi actividad extra laboral, también reseñada en otras partes de la web: conferenciante, ponente y autor en distintos foros, medios de prensa, asociaciones e instituciones: El Periódico de Aragón, Aragón Digital, El escéptico, Heraldo de Aragón, Radio Zaragoza, Catalunya Radio, Radio Universidad de Navarra, Canal Blau, Amnistía Internacional, Fórum Carril, Congreso de Historia Ferroviaria de Aranjuez, Mestres per Bosnia, Asociación Cultural El Patiaz, Asociación de Escritores Aragoneses, Ayuntamientos de Vilanova i la Geltrú, Agón, Castelldefels, Tauste, Gallur, Sant Boi de Llobregat, Vilafranca, entre otros.  En otra parte de esta web se relaciona una selección de estas actividades.

Actualmente me dedico a numerosas ocupaciones laborales y extra laborales, entre las que destacaría un trabajo ambicioso sobre el antiguo ferrocarril de las Cinco Villas que espero sea publicado en unos meses.

La raíz de este último trabajo es estimulante, ya que procede del premio de investigación histórica concedido por el Ayuntamiento de Tauste y la activa la Asociación cultural El Patiaz  de esta localidad en 2006. Esta distinción ha sido estupenda en si misma y también porque está siendo un estímulo para reactivar esta parte de la historia en las comarcas atravesadas por este viejo tren. Hay muchas posibilidades que a partir de este trabajo de enfoque local, pueda surgir un libro que abarque la totalidad de la línea; sus características ferroviarias y también, por supuesto, las relaciones del ferrocarril con la sociedad a través del tiempo.

No puedo dejar de referirme al libro Canfranc, el mito publicado a finales de 2005. He tenido el honor y la satisfacción de participar en este libro aportando un artículo –transcrito más adelante- así como diversos documentos y el apoyo en la documentación de varias de las casi 600 fotos con que cuenta esta excelente obra colectiva. El libro ha sido editado por la editorial jacetana Pirineum. 

Otros trabajos de envergadura que también pueden verse plasmados en sendos libros son, uno sobre la situación del parque de material rodante de Renfe; otro sobre la historia de los servicios ferroviarios prestados por Renfe en nuestro país desde su creación en 1941; un tercero sobre las infraestructuras y trenes de alta velocidad en el mundo y, por fin, en relación con la ejemplar empresa española Talgo, diversos trabajos sobre su historia nacional e internacional que debemos definir con mayor precisión.

En este momento colaboro con la revista Vía Libre con un artículo mensual sobre novedades, cambios y curiosidades ferroviarias, además de otros artículos de contenido variable. Algo parecido en la revista Trenmanía, con un artículo de tono similar al de Vía Libre pero con un perfil más especializado y centrado principalmente en el ferrocarril internacional. Por fin, también colaboro asiduamente con Líneas, la revista del Adif, en la que escribo artículos divulgativos sobre la actividad de mi trabajo en la Dirección de Innovación Tecnológica, además de otros de distinta índole. En esta revista comencé un trabajo seriado sobre las infraestructuras de alta velocidad en todo el mundo, citado antes, que aún prosigue. Tengo confianza en que al acabar este trabajo, sea también publicado en formato libro. A Finales de 2007 comencé a colaborar con la revista italiana Tutto Treno y la web checa ZelPage. En 2008 voy a comenzar una serie de colaboraciones asiduas con la revista TecniRail

La persona que se haya tomado la molestia de llegar hasta aquí, verá enseguida cuales son mis inclinaciones personales y políticas, lo cual no significa que me identifique con alguna sigla: me siento heterodoxo, escéptico y liberal. Liberal en el más amplio sentido de la palabra; en la parte liberal con la que menos se identifica el pensamiento más conservador y, en sentido inverso, con la parte liberal que detesta la ortodoxia de izquierda. Me identifico con los valores opuestos al dogmatismo de cualquier especie, en general encarnados en la democracia liberal: derechos humanos, libertades de prensa, expresión y asociación, laicismo, economía de mercado, globalización –sí, sí globalización como ayuda efectiva a los países pobres, más allá de esa mezcla de demagogia, desconocimiento, ingenuidad y antiamericanismo, entre otros ingredientes poco deseables de los movimientos antiglobalizadores. Naturalmente esta escala de valores encaja bastante bien en sistemas democráticos como el dirigido por nuestra Constitución, la que a pesar de sus defectos y limitaciones, ha permitido un progreso asombroso en nuestro país. Gracias a la democracia liberal prosperan y pueden prosperar otros países. Por ello sus valores son un mínimo exigible que hay que defender con firmeza ante quienes quieren acabar con ellos y ante quienes quieran formar parte de nuestra sociedad sin aceptarlos. 

A propósito de liberal, me gustaría citar un fragmento magistral del artículo de Mario Vargas Llosa –ilustre liberal- Despedida a un combatiente. Este combatiente fue el tristemente fallecido Jean François Revel, gran pensador, periodista, filósofo, escritor y aún más cosas, motejado de “conservador” con la vana intención de desprestigiarle por numerosos bienpensantes e ignorantes: cacógrafos, como dice Vargas Llosa. Refiriéndose a Revel dice el gran autor hispano peruano: (…)” creo que puedo decirlo sin parecer jactancioso, compañeros de barricada, porque ninguno de los dos se avergonzaba de ser llamado un liberal, palabra que , a pesar de todas las montañas de insidia con que han querido ensuciarla en estas décadas, sigue siendo, para mí, como lo era para Revel, una palabra hermosísima, pariente sanguínea de la libertad y de las mejores cosas que le han pasado a la humanidad, desde el nacimiento del individuo, la democracia, el reconocimiento del otro, los derechos humanos, la lenta disolución de las fronteras y la coexistencia en la diversidad. No hay palabra que represente mejor la idea de civilización y que esté más reñida con todas las manifestaciones de la barbarie que han llenado de sangre, injusticia, crímenes y explotación de la historia humana. Y pocos intelectuales modernos obraron tanto como Revel para mantenerla viva y operante en estos tiempos difíciles. Querido Jean François, te vamos a extrañar.”

Los valores liberales enlazan con otro de mis valores personales clave que es el escepticismo, también entendido en sentido amplio, como espíritu crítico opuesto al dogmatismo y a la superstición; a las religiones tradicionales y a las de nuevo cuño. Que cada cual piense como quiera y tenga los dioses que quiera mientras acepte y comparta los valores y principios mínimos señalados. Por fin, heterodoxo en la búsqueda de la información y en la elección de las fuentes; intentando formar opiniones de manera independiente de las que puedan dictar los partidos políticos, medios de comunicación, o respecto a las ideas preestablecidas, arraigadas o consideradas correctas en la opinión pública.